Sin mediar petición alguna se encuentran los dos en medio de la habitación de Francesco. Fiona lo invita a desnudarse desnudándose ella. Primero descubre sus pechos, luego la curva de su espalda y sus piernas perfectas al quitarse la falda. Francesco se siente atrapado por su joven compañera y temeroso acaricia sus hombros, baja por su espalda hacia su cintura, para de un golpe pegarla a su piel. Fiona no se resiste, le pregunta: ¿Amo, como puedo servirte? Francesco confuso imagina mil ideas y comienza a ver sus pensamientos ejecutados con la mayor rapidez. Navegan juntos por senderos desconocidos hasta ese momento por Francesco, lo lleva a la desesperación de persistir en un goce permanente. Lastima su piel con las uñas. Lame cada centímetro de su cuerpo, saborea con agrado su humedad. El corazón de Francesco parece estallar, y envuelto en un placer sin fin lo mantiene extasiado. Fiona le susurra al oído: “¿Qué más quieres?”Así pasan días y noches. El mundo de Francesco se ha convertido en todo aquello que ha deseado y soñado. Pero en el rostro de Francesco, poco a poco, comienza a asomarse el horror y la inquietud. La monotonía de la situación ya le disgusta, el placer si fue convirtiendo en dolor y el deseo en ausencia. Francesco no recuerda cómo conoció a Fiona, siglos de doloroso placer lo separan de aquel momento en la caverna de la playa cuando él desafió la leyenda del lugar. Francesco decide terminar con aquel goce, y le dice a Fiona:
- “Fiona debéis irte”.
Fiona responde:
- “Te he servido. He hecho todo lo que quisiste. Sabías a quien te entregabas y ahora no puedes escudarte en tu ignorancia”.
Y para recordarle con quién estaba toma la espeluznante forma de cabeza de camello, igual a como se apareció por primera vez ante Francesco en la caverna junto la playa, y vuelve articular con vos de trueno aquella tenebrosa frase:
- “¿En que forma quieres que me aparezca para serte agradable?” Y estalla en una risa humana más horripilante aún que su imagen, saca una lengua desmesurada… y lame entero su cuerpo.
P.d.: Versión libre sobre El diablo enamorado de J. Cazotte (1772).
Los pensamientos negros regresan a sus habitaciones rojas para todos aquellos que no habeís podido leer la entrada en el Mundo de Angie.









